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Descubriendo a Elena

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“La familia Pérez Ulloa y la familia Montes Ávila le invitan al enlace de sus hijos Pedro y María que se celebrará, Dios Mediante, en el Club Hípico de Costa Marina el 4 de septiembre a las 20:00 horas”                     María es una chica bien situada, consentida, de carácter seco y piel de porcelana y Pedro es su copia masculina. Al verlos, uno no dudaría de que son la pareja ideal y parece que ambos llevasen toda una vida juntos. Sin embargo, han organizado su enlace en poco menos de seis meses y sólo hace nueve que están juntos. Hace diez meses ni siquiera se conocían y cada uno tenía pareja. Pero Cupido es caprichoso y un accidente de coche, que por fortuna fue poca cosa, los cruzó en el camino literal y figuradamente. Quince días después los dos cortaban la relación con sus parejas y se comprometían en una escapada romántica a París. Lo que podría haber sido un disgusto para dos familias fue, por el contrario, motivo de...

Café, nudo y desenlace

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Ayer, 26 de mayo, viví una experiencia inolvidable. Tuve la suerte de presentar, junto a mis compañeras y compañeros del taller de escritura, nuestro libro Café, nudo y desenlace , un libro que recoge tres relatos de cada uno de los que formamos parte del taller.  Fue una tarde muy emotiva y divertida, en la que pronto desaparecieron los nervios iniciales para disfrutar de la magia que siempre vivimos en las clases de cada miércoles y que, ayer, pudimos compartir con todas las personas que nos acompañaron en la presentación.  Los relatos que he escogido para el libro cuentan tres historias muy diferentes, protagonizadas por mujeres en distintos momentos de la vida: la niñez, la juventud y la madurez.  Adiós, niña, adiós  es la historia de una niña que llega al fin de su infancia. La infancia no tiene un periodo de tiempo determinado sino que, para cada uno de nosotros, acaba en un momento determinado, a raíz de un acontecimiento que nos empuja fuera de es...

Sola

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Lucia metió la llave en la puerta y cerró los ojos antes de girarla. Otro día más. Inspiró hondo y abrió. Desde la entrada escuchaba el sonido de la tele en algún canal de deportes, el volumen siempre demasiado alto para ella. Por el largo pasillo que era el eje principal del piso se fue encontrando los restos habituales del día: zapatillas de deporte, un juguete desvencijado, la mochila de gimnasia y al pasar por la puerta de las habitaciones de la familia vio la usual estampa de camas deshechas y ropa sin doblar. Suspiró a medio pasillo, ahora pasaría por la puerta de la cocina. La cena estaría sin hacer, ni siquiera estaría prevista y, quizás, habría migas de pan en la encimera de los restos de la merienda. Eran más allá de las nueve de la noche y aún tenía mucho por hacer. Cuando llegó a la puerta de cristal esmerilado que separaba el salón del resto de la casa volvió a cerrar los ojos. Un fugaz pensamiento inundó su mente, una imagen cada día más recurrente que la hací...

Un gorrión en la Gran Manzana

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          La conocí cuando apenas despuntaban los primeros rayos de sol del 1923. La mañana del uno de enero me encontraba en el Cotton Club, el epicentro del Jazz en Nueva York, recogiendo los desechos de la gran fiesta organizada para recibir el año nuevo. Desde que alcanzamos los veinte y el país resurgía con fuerza de la Guerra, Nueva York se erigía como una gran urbe y todo el que quería despuntar en negocios, cine o arte tenía que pasar bajo la antorcha de la gran dama. Parecía que los tiempos se revolucionaban: todos disfrutaban de bailar nuevos ritmos como el charlestón y acudir a una sala de cine era cita obligada para la burguesía neoyorkina. La mujer empezaba a tomar fuerza en la sociedad; bajo la firma de Cocó se acortaron las faldas y las largas pipas eran un signo de feminidad y liberación. Nada más cruzó la puerta del club, vi en sus ojos cuánto anhelaba vestir los flecos y las perlas del cabaret, a pesar de que sus ropas delataban su procede...

Ochomesino

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               Jamás olvidaría el día en que nació su hijo Juan, no sólo porque era su quinto retoño, sino porque fue el 27 de junio de 1984, un miércoles, el día en que la Selección Española quedó subcampeona de Europa frente a, nada y nada menos, que los presumidos franceses. Qué amarga sabe siempre la plata. Aquel laborable Juan tenía que trabajar, como cada día, recorriendo las calles de la ciudad con su taxi. Pero ya que la sem ana anterior había hecho varias carreras de buena cuantía y las calles a partir de las ocho que empezaba la final iban a estar vacías, se propuso darse el capricho de ver el partido en la peña. Al menos sentiría el calor de los otros forofos y no tendría que escucharlo en la soledad del coche. Una hora antes de que empezase el encuentro, recogió al que sería su último pasajero del día para llevarlo a la estación de tren. Intentó entablar una conversación con el joven, que andaría por los veintipocos, para intercam...

Día de Difuntos

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El título de este post es también el nombre de un certamen de relatos cortos que organiza el taller de escritura de Valencina, cuya monitora, María Morales, lo es también del grupo de Aznalcázar. Por eso, nos anima a participar cada año en este encuentro de escritores.  No quería dejar pasar más los días para publicar en esta entrada dos de mi autoría, escritos para este certamen. Con el de 'Sus flores preferidas' además resulté ganadora en 2017.  ¡Espero que os gusten!

2220

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Hoy me he encontrado este relato que escribí para el taller de narrativa el 4 de diciembre de 2019, pocas semanas antes de comenzar el 2020, este año que ninguno esperábamos. La tarea de la semana era escribir algo de ciencia ficción (crear otro mundo futuro, una distopía... algo así). Yo escribí esto y, al volverlo a leer, he sentido algún que otro escalofrío. Espero que os guste: 2220 —Señora, buenos días, hora de despertarse. Hoy es lunes. —Buenos días Alicia, ¿Qué tal ahí fuera? —Imposible salir señora. La temperatura ha subido un grado más y el aire es irrespirable. —Ponme un café por favor, enseguida bajo a la cocina. Mientras Alicia activaba la cafetera, Laura se terminaba de despertar para comenzar una nueva semana. Trabajar desde casa te quitaba la molestia de tener que vestirte cada mañana pero ella no concebía bajar al despacho con el pijama, así que escogió algo cómodo y bajó atraída por el aroma del café. —Alicia, hoy toca hacer la compra, dejé la lista memorizad...